Turismo

Ofrecerse uno mismo una pequeña excursión aunque solo sea por el placer de descubrir parajes encantadores y pintorescos del norte de Marruecos tales como Asilah, pequeño puerto pesquero artesanal al borde del Atlántico; Chauen, una localidad encantadora en la falda de las montañas del Rif; sin olvidar Tánger, la ciudad blanca.

Y si desea atravesar el estrecho y visitar un continente diferente, Gibraltar, un trozo de Inglaterra en el Mediterráneo a menos de dos horas en ferry desde el puerto de Tánger.

Asilah

Situada a 45 km al sur de Tánger, en la costa Atlántica, Asilah es un puerto de postal. Rodeada de una impresionante fortaleza, se levanta la Casbah. La arquitectura de sus torres y rampas testimonia el paso de los portugueses que la ocuparon en 1471. Posteriormente lo hicieron los españoles. La ciudad permaneció bajo ocupación iberica un poco menos de dos siglos hasta que pasó al reino de Marruecos.

A principios de siglo, el celebre Pacha Raïssouni hizo de ella su plaza fuerte haciéndose construir un palacio de estilo hispano-morisco en el interior de la Casbah donde se encuentran actualmente expuestas las obras de los artistas.

Como los pequeños puertos andaluces o griegos, Asilah es el lugar propicio para degustar pescados y mariscos en los pequeños restaurantes del puerto. La pesca del día se ofrece en mesas montadas sobre las aceras y en los pequeños jardines. Todos los veranos, durante el mes de agosto, se organiza el festival cultural de Asilah en el que participan numerosos escritores, poetas y artistas internacionales.

En las calles de la medina, gracias a las pinturas murales, será invitado a una exposición de los más inesperada que resume todas las corrientes artísticas modernas.

Chaouen

Fundado en 1471, aquí en Chefchaouen se refugió un número importante de moriscos expulsados de España durante la reconquista. Su influencia es manifiesta en la elección de los colores, costumbres, nombres patronímicos, artesanado y arquitectura de la ciudad.

Su estilo arquitectónico es una coexistencia de una medina típica marroquí con sus mezquitas, santuarios, puertas claveteadas, ventanas con persianas, callejuelas empedradas y plaza española clásica con sus arcadas, techos de teja roja y bancos decorados de azulejos alrededor de una fuente.

En los jardines floridos de su Casbah recientemente restaurada, podrá disfrutar momentos inolvidables a la sombra de las palmeras. En las tiendas y los zocos de la medina, se pueden comprar objetos artesanales, alfombras de fabricación local, piedras pulidas provenientes de las colinas cercanas, alfarería, marroquinería y sobre todo el trabajo del cuero que en esta ciudad es muy reputado.

Tánger

Punto de escala entre África y Europa, Tánger está situada en la punta septentrional de Marruecos, donde se unen el océano Atlántico y el mar Mediterráneo.

Muchas son la celebridades internacionales cautivadas por la belleza de su bahía, el esplendor de su Medina y la brillantez de su sol. Solo por mencionar algunas, Matisse, Tenesse Williams, Jean Jenet, William Buroughs, Paul Bowies, encontraron en Tánger un lugar ideal para escapar y refugiarse.

La leyenda atribuye a Anteo, hijo de Neptuno, la fundación de la ciudad a la que dió el nombre de Tingo. Ha sido conquistada por Fenicios, Cartaginenses, Romanos, Arabes en el año 682, Portugueses en el 1471, Españoles e Ingleses en 1661, veinte años más tarde, después de ser asediada, pasó a manos del Sultan Moulay Ismael.

La ciudad estuvo bajo régimen administrativo internacional entre 1923 y 1956, garantizando su neutralidad política y su libertad comercial. Durante este periodo, Tánger adquirió la reputación de capital del espionaje y del contrabando y fue considerada como ciudad-refugio de capitales.

En el centro de la ciudad se encuentra la plaza de Francia y el boulevard Pasteur donde encontrará cafés, bancos, tiendas, agencias de viaje, restaurantes, etc. La terraza conocida con el nombre de "terraza de la holgazanería" ofrece una placentera vista sobre la Medina, el puerto y las costas españolas. Al anochecer, ciudadanos y visitantes se reúnen en la plaza.

Si lo que busca es exotismo, visite el Gran Zoco situado en la puerta de entrada a la Medina y descubra los olores a especias y los perfumes tradicionales.

La calle de los Siaghines (joyeros) es conocida por sus bazares. Esta arteria principal lleva al Zoco Chico, corazón de la ciudad antigua, rodeada de típicos cafés y antiguos hoteles donde convergen calles y pasadizos provenientes de la ciudad alta y de la Casbah.

Encaramada sobre una colina que domina la Medina, la Casbah es el lugar de reunión para los encantadores de serpientes. El Mechouar, su principal plaza, alberga el palacio Dar El Makhzen, reconstruido en 1740 por el Sultán Moulay Ismael. Transformado hoy en museo de Artes Marroquíes, encierra una magnifica colección de verdaderos tesoros, tales como, Coranes, alfombras, objetos preciosos esculpidos en madera o metal, cerámica, etc.

El museo de las antigüedades, le permitirá descubrir la historia antigua de Tánger. La legación americana, conserva obras de grandes pintores y artistas así como cartas geográficas antiguas, entre las que se encuentran las del León de África.

Tánger, ciudad de múltiples caras, ofrece a aquel que sabe ver con la mirada y el espíritu, una multitud de aspectos, colores, atractivos e inesperados testimonios de un pasado glorioso y presagio de un prestigioso futuro.

En esta ciudad, decía Delacroix, se siente el "placer que se puede desear sentir una sola vez en la vida".

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